domingo, 24 de agosto de 2008

Carta abierta a Iturralde


Estimado cretino:

Cómo debes de sufrir en pretemporada, no? Hoy me he dado cuenta. Todos hablan de fichajes, de altas, de bajas, rumores... y nadie habla de los árbitros. Nadie pierde el tiempo comentando vuestros errores, excusables la gran mayoría, ni vuestra falta de vergüenza en determinados momentos.

Creo que ya sabes que eres un arbitrucho pésimo, pero eso es lo de menos. Nuestra liga, esa que ahora tiene nombre de entidad bancaria, tiene árbitros incluso peores que tú. Ahí no puedes destacar, porque el nivel es altísimo (o bajísimo, según se vea). Tampoco lo puedes hacer por bueno, porque, sinceramente, no lo eres. Llevas pitando años y años, y cada vez peor.

Así que de algún modo tienes que destacar, eh? Porque me temo que no soportas la indiferencia, seguro que necesitas ser el centro de atención. Pues nada, te toca el honor de ser el más prepotente dentro del campo, y quizás también el más sinvergüenza.

Todo ese ritual tuyo, como de sheriff de película cutre, es realmente asqueroso. Perdonando vidas cuando sacas una puñetera tarjeta, abroncando a los futbolistas una vez sí y otra también, y dejando claro que eres el que manda. Eres el más malo del barrio, uh...

Siempre pensé que en realidad haces tus circos para que hablen de ti. Supongo que serás de esa clase de personas acomplejadas que necesitan ser el centro de atención, sea cual sea el motivo. Seguro que te matas a pajas con las reseñas de los periódicos en los que aparece tu nombre, unas veces criticando lo payaso que eres y otras (según convenga), alabando tu “valentía”.

Sí, entrecomillamos tu valentía. No por nada, sino porque no hay quien se la crea. Hoy has expulsado a Van der Vaart sin pensártelo, en una jugada más que dudosa. Apenas unos minutos antes, Silva pega una patada por detrás sin posibilidad de jugar la pelota y no le sacas ni amarilla. Me recordó a la temporada pasada, cuando en un partido en el Bernabeu, contra el Murcia, expulsaste a Miguel Torres al cuarto de hora de juego, también porque te salió del rabo.

Menuda mierda de valentía, todo sea dicho de paso. Porque puestos a echarle huevos, puestos a joder al Madrid, hay momentos mejores, con más caché. Porque expulsar al jugador más marginal de la plantilla el día que te visita un equipo de descenso, o expulsar al recién llegado en una pachanga supuestamente oficial como la Supercopa, son dos actos de valentía cuanto menos cuestionables. Porque mira que has pitado partidos importantes (incluso internacionales), con entradas muchísimo más duras. Y te has callado como una puta, te has comido el silbato y has mirado para otro lado. Siempre.

Eres un pésimo árbitro sin criterio o un simple caradura narcisista que aspira a hacer carrera en el putrefacto mundillo televisivo patrio? O tal vez las dos opciones sean igual de válidas... A saber, de momento, ya has conseguido tu objetivo, otra persona que pierde parte de su tiempo contando tus hazañas. Eso sí, por primera y última vez.

No hay comentarios: