viernes, 28 de enero de 2011

Sevillista seré hasta la muerte


Imagen de Pulitzer, señoras y señores. Como tantas veces, las palabras cojean en comparación con lo que una simple fotografía nos dice, pero aún así vamos a intentar desgranarla.

Antecedentes. Se jugaba el partido de ida de la semifinal de la Copa del Rey 2010-2011. Bueno, mejor dicho, ya había finalizado. Era un partido tenso, calentado por una campaña publicitaria demasiado agresiva y por declaraciones fuera de tono de todo el sevillismo: Del Nido, Gregorio Manzano, Pablo Alfaro (de dónde ha salido este ahora??), otra vez Manzano... Fuera del campo, el partido de las faltadas, las medio verdades, las provocaciones, etc. lo ganó el Sevilla con claridad.

El balón rodó y, cosas de la vida, los espumarajos no se convirtieron en goles. Ganó el Madrid 0-1 y gracias, porque pudo sentenciar en la segunda parte. El Sevilla pegó bastante, jugó poco y tuvo a lo sumo 2 ocasiones (una de ellas reclamando un gol fantasma). Pero no les dio para más.

Pitó Undiano el final y el sevillismo hizo acto de presencia por todo lo alto. Algún gañán le tiró una botella a Iker Casillas. Se ve que lo de respetar a los héroes mundialistas va por barrios y por etapas, o que nuestro portero no encaja en el canon de humildad 'fuentealbillano'. Bien es cierto que en muchos campos pasan estas cosas (en algunos demasiado a menudo) y que no se debe generalizar, pero del mismo modo muchos campos identifican e increpan a los valientes que hacen estas cafradas.

No sucedió eso en el Pizjuán ni sucederá nunca. Al contrario, dos recogepelotas se apresuraron a entrar en el campo. Con Casillas tendido en el suelo, no se preocuparon de si le había pasado algo o en hacer indicaciones para que alguien lo fuera a atender. Qué va, recogieron las botellas raudos y veloces, que sin prueba no hay delito y lo primero es lo primero.

Lo malo es que cuando eres cortito, pues es posible meter bastante la pata, como ha sido el caso. Igual a los 2 'niños' nadie les explicó que el partido lo graban unas 40 cámaras. O quizá sí, se lo explicaron varias veces, pero la media neurona que suman entre ambos no está capacitada para asumir tal cantidad de información.

Y eso da lugar a estampas como esta, más propias de las favelas que de un estadio de fútbol. Parecía un acto de pillaje y lo que es más triste, lo único raro del asunto es que ninguno de los 2 'einsteins' se pusiera a cachear al bueno de Iker, a ver si por casualidad llevaba la cartera y podían joderle 20 eurillos y comprar algo de pegamento que esnifar.

Y así continúa el Sevilla, con la herencia todavía de Caparrós, las buenas artes de Cristóbal Soria y el asco general de cualquiera con dos dedos de frente. Que siga la fiesta.

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